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Se espera una divisa de referencia débil

Las últimas semanas se caracterizaron por mucha volatilidad en los mercados cambiarios y los analistas lo atribuyen a un cambio en algunas convicciones profundas que dirigen las tendencias de las divisas.

Según la teoría, diariamente los mercados de divisas se mueven por varios factores, como lo son la rentabilidad, la política monetaria y las perspectivas económicas, entre otros. Ahora bien, si vamos a la práctica, podemos ver que los movimientos a corto plazo del mercado pocas veces responden a una lógica analítica, sino que son casi imprevisibles.

Los expertos esperan un dólar débil, pero con algunos condicionantes. Según ellos, el dólar ha sido un caso único al compaginar su condición de reserva principal, gran deudor internacional y un refugio financiero seguro, al mismo tiempo que la rentabilidad de sus bonos y sus billetes venía determinada por cuestiones domésticas.

Además, con el anuncio del pasado 18 de marzo, en el cual la Reserva Federal compraría 300.000 millones de dólares en bonos coincide casi al milímetro con el inicio de la depreciación del dólar.

Teniendo en cuenta que los planes de rescate financiero y de estímulo de la economía aprobados por las autoridades estadounidenses han dejado una pesada carga de cara al futuro, y que según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la deuda pública de EE UU alcanzará el 97% del PIB el año que viene y las dudas sobre la capacidad de pago de la primera economía del mundo han elevado la rentabilidad de los bonos a 10 años hasta el 3,6%, seis décimas más que apenas un mes antes, podemos inferir en que no son bases para augurar un futuro al alza para el billete verde.

Los expertos afirman que es difícil no llegar a la conclusión de que el dólar es, hoy en día, una divisa fundamentalmente débil, de hecho, la mayoría de los analistas creen que el año que viene la divisa estadounidense cambiará por entorno a las 1,45 unidades por euro o incluso a 1,5 a finales de 2010.

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